domingo, 5 de junio de 2011

JUE.008.-

Atado a una silla (II)

Seguimos con la segunda serie del tema, a modo de galería.

La imagen 0 presenta un chico atado a una silla de master. El modo de amarrar las manos elegido es en cruz y aunque se puede decir que se ha usado excesiva cuerda para hacer el trabajo, a veces determinados DOMs lo hacen asi por gusto personal. Los pies han sido amarrados de una forma peculiar ya que no se encuentran atados a las patas traseras pero tampoco a las delanteras. Se ha utilizado un sistema tensor que se basa en la parte posterior de la silla. De esta manera las piernas quedan ligeramente abiertas pero no demasiado y permite al slve una cierta movilidad.  la cuerda que parte de las manos y va hacia arriba corresponde al remate de los cabos y se lleva hasta un travesaño superior.


La imagen 1 es una variante de la 0. En ella como se puede observar los pies quedan amarrados en las patas traseras con lo que las piernas quedan muy abiertas dejando que el sexo esté muy expuesto. Esta sensación suele ser muy morbosa al contemplar el slve que por mucho que lo intente no puede cerrar las piernas para proteger su sexo. Yo, la verdad,  soy más partidario de esta segunda forma que de la primera. Me gusta que el slve se imagine cosas, cosas que no tienen por qué ocurrir. Determinados tratamientso ayudan mucho a que se produzca esta situación.

Pero siguiendo con la imagen; el tratamiento que se ha dado a las manos, es, con todo, mucho peor que el anterior porque se ha tratado de conseguir un amarre paralelo que no ha sido bien rematado. Un slve un poco rebelde terminará con el amarre en poco tiempo. Los amarres hay que rematarlos correctamente con el cabo transversal (V. Atar a una silla I Fig 4). A mi particularmente me gusta mucho mas un amarre en cruz para atar a una silla que uno en paralelo, a menos que queramos ir hacia un planteamiento en el que las manos y el cuello entren en juego mediante tensiones calculadas.


 La figura 2 muestra muy claramente el efecto que se consigue al amarrar los pies en la parte posterior de la silla. El sexo queda complemente indefenso y el slve lo sabe y también sabe el riesgo que ello comporta. Si, como en la figura, el slve tiende a excitarse mucho se le puede poner alguna sorpresa tanto si puede verla como sino para que, cuando decaiga la tensión del mismo el pene reciba una punzada. Hay muchas posibilidades para ello pero desaconsejamos completamente la vela encendida que a alguno seguro que se le ha venido a la mente...





En la figura 3 se presenta un tipo de amarre de los pies completamente diferente a los anteriores. En él  quedan juntos, por delante de la silla y no por ello el sexo queda libre de exposición. Si nos damos cuenta la silla en la que está atado el chico no es una silla normal con 4 patas, por eso el sistema tiene que ser distinto. Ese tipo de sillas tiene sus propias peculiaridades pues aunque no podamos jEugar con los pies sí podemos hacerlo con el resto del cuerpo, que tiende a resbalarse por la parte del asiento. Ese resbalamiento tiende a profundizar el amarre de las manos y hacer que el cuerpo quede en una posición muy incómoda.

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